Actividad #46 «Detonaciones microtextuales»

Taller de escritura creativa para jóvenes y adultos.

Imparte: Deniss Guerra

Se vienen días muy interesantes para nuestra actividad y para la Sala de la Lectura y la Ciencia donde todo esto comenzó. Estamos por cumplir un año, y para ello hemos preparado una gran sorpresa que les contaremos en los próximos días.

Por ahora continuaremos con un ejercicio que en lo particular nos gusta mucho, mezclar el lenguaje típico de alguna profesión u oficio para construir un texto.

Actividad #46

Instrucciones

Deberás escribir un texto utilizando el lenguaje de carpintería o ebanistería, como los términos son suficientemente complicados, el tema es libre, solo deberán terminar su texto con un color de elección, es decir la última palabra de su texto será un color. Les compartimos un pequeño glosario sobre términos del oficio, https://www.ebanisteriayrestauracion.com/glosario-sobre-madera/

No olvides:

  • Título
  • Escribir una minificción con lenguaje de carpintería o ebanistería.
  • No más de 120 palabras.
  • Tema libre.
  • La última palabra del texto deberá ser un color.
  • Subir tu texto a comentarios.
  • Límite lunes 2 de noviembre a las 23:59 hrs.
  • Firmar con nombre o seudónimo.

Recomendación musical

Minifficción recomendada

La abuela

Cada vez que voy a ver a mi abuelita, me doy cuenta de que está más chiquitita. La última vez la encontré en el jardín jugando entre las flores; medía cinco centímetros, usaba una corona y le habían salido alitas.

Trinidad Bórquez López, 22 años, Santiago

6 Replies to “Actividad #46 «Detonaciones microtextuales»”

  1. Cumpleaños
    4 tablas de cedro del Líbano $7,000
    Botella de pegamento 32 oz. $1,100
    Barrilete $1000
    Cepillo $700
    Serrucho de costilla $300,
    Lata de barniz transparente $100
    Total: $10,200
    Ya tengo los materiales, ahora a fabricar los regalos. Me tardé diez horas cortando, cepillando, lijando, barnizando, decorando y pintando. Se me fue un día completo, pero están listos. Mañana es tu cumpleaños hijo, ojalá te agraden. Me levanto temprano porque quiero ser el primero en dártelos.
    – ¡Feliz cumpleaños hijo! espero te gusten los regalos, son un trompo, un balero, y esta pequeña caja decorada con tus iniciales para guardarlos. Te extraño mucho-
    Recuperar a tu hijo: No tiene precio.

  2. Descubriendo la carpinteria

    Un pájaro se preguntó: ¿Qué hacia con su vida? Pues no había hecho nada único en comparación con otras aves. Trato de buscar algo significativo ¡No se le ocurria nada!
    De la desesperación empezó a agarrarse de los árboles y golpearse la cabeza ¡su pobre pico era el único afectado! Pronto esta acción se volvio un mal habito que hizo evolucinar su naturaleza. Sin querer descubrio un nuevo oficio. Muchos viendolo de esa manera lo empezaron a copiar. Aquella tarea paso de generación en generación.
    Hoy en día estas aves taladran
    pinos, robles, entre otros árboles. Hacen agujeros oscuros para formar sus hogares en cortesas de un vivaz cafe.

  3. La sinfonía del carpintero

    -En el recinto hay un absoluto silencio. Todos están en sus lugares aguardando la llegada del director. Se escuchan unos pasos, ¡es él! Se posiciona y la ovación no se hace esperar. Agradece a todos el cariño y entonces, comienza su labor. Sus manos comienzan a trazar en el aire y los diversos instrumentos comienzan a cobrar vida. ¡Primero los taladros! ¡Ahora los martillos! ¡Y no podían faltar las sierras! ¡La viruta vuela por todas partes! Es un espectáculo armonioso en el que se respira el aroma a madera recién cortada, ¡qué bello momento! ¡Oh! Al parecer es tiempo del adagio, el cual corre a cargo del delicado compás de las lijas y los cepillos.
    -Shhh…
    -Ups, lo siento.

    Arthur Dent

  4. Mi abuelo

    Siempre olía a madera. Unas veces era pino, otras cedro, algunas otras caoba. Sus ojos se te clavaban profundamente y su mirada era lo más real que te podía estar sucediendo. Medía. Usaba el serrucho para cortar a la medida que precisaba. Tomaba el martillo, clavaba los clavos. Volvía a medir con la escuadra. Pasaba sus dedos grandes y ásperos sobre las orillas tan finas y delicadas. Nivelaba. Tomaba su cepillo y lo pasaba por la madera, llenando el taller con un festín olfativo sin igual. Lijaba hasta que la madera adquiría un aspecto suave y terso como la porcelana. Barnizaba. Contemplaba su obra y me compraba un helado para disfrutarla con él.

  5. Sueños de madera.
    Diario veía esa odiosa pijama amarilla, soñabas encima de mí y compartías alaridos pasionales sobre mi cuerpo bocote. Mi arcón palpitante guardaba tus más profundos secretos; cuentas, dinero, fotografías… tu cartera.
    Ahora resulta que soy demasiado vieja para apoyar tu cansancio, ¿acaso ya no te gusta mi barniz?
    Bien dicen que un ebanista es el prostituto de las madreas, sus manos pasan por todas y se meten en lo más estrecho de ellas para moldearlas.
    Bien, si así lo quieres duerme en tu nueva cama de quebracho, pero por lo menos conviérteme en tu puerta para seguir viendo por la cerradura cómo duermes, me gusta verte dormir.
    Pensándolo bien el amarillo te va bien… sí, el amarillo…

    -Saruela.

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